Diario

Viajar por Corea del sur ha sido una de las experiencias mas enriquecedoras que he podido experimentar. Su cultura, su gente, sus templos han hecho este destino uno de donde han calado muy profundo en mi persona. Espero que el diario descrito en esta página de a pie a visitar esta interesante país.

1 Noviembre: Gran Canaria - Madrid - Helsinki - Seúl

3.30 a.m. salgo puntual para Madrid en el vuelo nocturno, del que muy acostumbrado estoy a tomar. El trayecto en el avión se hace muy placentero pues puedo echar alguna cabezada. Tras recoger la mochila y volver a facturar con destino Seúl via Helsinki.
Después de los tramites de facturación en Madrid, embarco con destino a Helsinki, al llegar al aeropuerto se deja notar el frio que hace a esas latitudes. Para ser domingo veo que hay mucho gente por el aeropuerto, como no es la primera vez que piso la terminal me desplazo a la terminal internacional abriendome paso entre la multutid. Llego a la puerta de embarque, no hay mucha gente esperando el vuelo hasta 20' antes del embarque del mismo. En dicho momemento una gran comunidad Coreana hace presencia en la terminal, como curiosidad veo mucha personas de edad avanzada.

Realizamos el embarque en un flamante AB330 con pantalla interactiva en cada reposacabeza. Como compañera de asiento tengo una chica Coreana residente en Suiza que va de visita a su familia.

El vuelo se realiza durante la noche a 10.000 metros de altura sobrevolando gran parte de Rusia, sobrevolamos el lago Irkutz, desde donde bajamos hacia Mongolia para adentrarnos en China, sobrevolando la capital Pekín donde disfruto de un explendido amanecer. Sólo nos resta apenas 2 horas hasta llegar al aeropuerto de Incheon en Corea del Sur.

2 Noviembre: Seúl - Sokcho

Aterrizo en el aeropuerto de Incheon, una isla convertida literalmente en aeropuerto. Tras realizar los trámites de inmigración, que son muy rápidos, recojo la mochila y me dirijo a la terminal de tren para acercarme a la terminal de guaguas de Dong Seúl. Me peleo con la máquina para compar el billete de tren Incheon - Dong Seúl, pero la tarifa que me da no es la correcta, así que decido ir a preguntar a la oficina que estaba próximo. Consulto la forma de llegar a la terminal de Dong Seúl, por lo que el señor muy amablemente me despacha el billete y me explica los cambios de terminal que debo tomar para llegar a mi destino. Con la adquisición del billete de tren por 4.500 Won y casi dos horas de trayecto me llevará a mi destino final.

Lo primero que me encuentro es un tren ligero hasta el aeropuerto de Gimpo. El primer contacto con la gente Coreana es una joven de piel blanquecina que me da la bienvenida en el tren con el gesto de doblar la espalda. En el tren pasamos por un largo puente hasta la parte continental, a los lados veo el fondo del mar, hay marea baja y puedo ver especie de alga de color verde que lo cubre todo. A lo lejos se ven muchas torres eléctricas que dan un paisaje un tanto industrial a la costa Corea.

Una vez en la terminal de tren de Gimpo, tomo el metro urbano. El uso de la tarjeta en el metro me resulta muy útil, con sólo pasar la tarjeta por el lector se abrirá la puerta y te deja pasar al metro, siguiendo las instrucciones del amable vendedor del aeropuerto de Incheon, llego a mi destino final, la terminal de Dong Seúl. Al salir del metro un aire frio me da la bienvenida a Seúl.
Una de las cosas que me llama más la atención es lo limpio y bien organizado que tienen el metro, no hay apenas basura y el respeto es la norma en el metro. Como curiosidad hay marcas pintados en el suelo donde los pasajeros deben esperar el turno para abordar la entrada al vagón, nada más llegar el vagón a la estación la gente espera que bajen los pasajeros para subir, son cosas muy distintas a lo que estamos acostumbrados a ver en occidente.

Una vez montado en la guagua, veo la inmensidad de la ciudad de Seúl, atravieso pequeñas poblaciones donde se puede apreciar pequeños invernaderos y casas con el techo a dos aguas, todo rodeado de un manto blanco. En un primer momento pienso que estoy atravesando una zona de montaña, por eso la nieve, pero al llegar a Sokcho veo que no sólo era en el trayecto sino que en la propia costa había nevado.
Me bajo de la guagua, un frio siberiano me recorre todo el cuerpo, tras recoger la mochila me acerco a la mini estación de guaguas, reviso el mapa de la guía de viajes para ubicarme y localizar la oficina de turismo. Que según la guía estaba justo al lado de la estación, efectivamente encuentro la oficina de turismo, un pequeño habitáculo con un hombre dentro viendo la televisión. Le toco en la ventanilla, un aire caliente sale por el espacio de la ventanilla. Le consulto donde hospedarme si es preferible en la entrad del parque nacional de Seoraksan o en Sokcho, me recomienda que me quede en Sokcho sugiriendome el Hotel Dongkyeong, al lado de la estación, además de ser el más barato de la ciudad. Viendo el panorama de nieve, pregunto si el parque nacional se encuentra abierto, indicandome que si. Ya con información sobre el lugar y sabiendo que el parque nacional estaba abierto, pues sólo fui a esta ciudad para poder visitar el parque nacional Seoraksan, me dispongo a busca habitación en el hotel. Entro en el hotel y consulto si puedo ver la habitación, me deja las llaves y me indica que está en la cuarta planta, subo unas escaleras de caracol de suelo empoquetado. Nada más llegar me encuentro una pequeña máquina con agua caliente y fria, además de otra máquina dispensadora de bebidas y comida, cosas del pais. La habitación está sencilla pero acogedora, así que regreso para indicar que me quedo con ella y le pregunto si necesitaba mi pasaporte o alguna cosa para el registro. De su boca sale un '...pay now', pues eso hago y le doy 15.000 Won.

Tras coger un poco de resuello, me dispongo a dar un paseo por la ciudad a pesar del frio que hace y que está cayendo la noche. Mientras camino por la frias calles de Sokcho, veo un cartel que indica un mercado de pescado, así que pongo rumbo al mismo. Al llegar veo un par de puestos de pescado, pejines de todo tamaños y kimchi, la comida nacional Coreana.
Después de dar muchas vueltas, veo un lugar donde poder tomar algo caliente después de largo viaje, será mi primer contacto con la comida Coreana y mi primera lucha con los palillos. Después de la guerra con los palillos ya es hora de dedicarme a dormir. Intento regresar sobre mis pasos, pero como de noche todos los gatos son pardos, el tema es que no encuentro el lugar donde me estaba hospedando y la gente con la que me tropezaba muy amablementes me intentaban ayudar, pero no habia forma. Menos mal que después de fijarme en un par de referencias que tenia en la mente, regreso por otro camino al hotel. Mañana será otro día, creo que hemos hecho suficiente.

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